Como esas mujeres maltratadas

Como esas mujeres a las que el marido maltrata consuetudinariamente y continúan viviendo con él justificándolo: “pobrecito, el me quiere mucho” así, una vez más, la gente de mi país eligió su destino durante los próximos seis años. Me declaro incompetente para entenderles  como a esas mujeres a las que los maridos maltratan, hasta que aparecen muertas sin haber puesto orden de alejamiento… “pero él me quiere, su comportamiento es amor”.

Tengo horas, días, de poco sueño tratando de entender, tratando de asimilar los comentarios de quienes apoyan al gobierno y no logro hacer match entre la felicidad y la miseria, entre la felicidad y la mediocridad; entre la felicidad y la mala calidad de vida, entre la felicidad y el miedo, entre la felicidad y la impunidad; entre la felicidad y la muerte por un teléfono. Como a las mujeres maltratadas trato de entenderles: “pero es que él no es malo, a veces me hace feliz”.

Trato de entender quién le metió en la cabeza a la mitad de los venezolanos que quienes nos quemamos las pestañas estudiando y trabajando al mismo tiempo, por poner en práctica lo que nuestros padres nos inculcaron y lograr tener una mejor calidad de vida, somos diferentes.

Trato de entender que se trata de una caída en la autoestima, una depresión que no sé desde cuando nos asola, trato de entender que no todos tuvimos la misma formación, de amor propio, de respeto hacia los demás y hacia nosotros mismos; de tolerancia y de lucha por tener lo que se quiere, de trabajo para alcanzar metas, de valorar el intelecto más que la cuenta de banco o lo guapo o guapa que puedas ser. Sí, soy de extracción  pobre, vengo de una familia trabajadora, no tengo dinero de cuna pero mi padres pobres, luchadores ambos, me enseñaron que todos podemos vivir bonito, estar bien educados y eso no nos etiqueta ni cambia nuestra esencia; no por eso somos diferentes a otros; “pobrecito es que yo soy bruta y me lo merezco”.

Trato de entender quién le metió en la cabeza a la mitad de los venezolanos que quienes nos quemamos las pestañas estudiando y trabajando al mismo tiempo, por poner en práctica lo que nuestros padres nos inculcaron y lograr tener una mejor calidad de vida, somos diferentes. También me cuesta entender a los que se ceban y amañan con las dádivas del gobierno y les parece suficiente con eso; “él me quiere, me compra ropa y zapatos así que no es que sea agresivo es que está cansado”.

Trato de entender dónde fue que se perdió la senda y apretó el miedo; dónde fue que se perdió el sentido de la palabra patria y dónde fue que se decidió cederle el poder a aquél que veja y menosprecia; como esas mujeres maltratadas parte de mi país ama a quien le hiere  y cada vez que lo hace pide perdón, esas mujeres maltratadas que pierden el valor para enfrentar a su agresor o denunciarlo, se acostumbran, normalizan el maltrato, la vida mediocre y terminan pensando que es lo mejor para ellas.

Como esas mujeres maltratadas que no escuchan razones, mi país me pone triste.

1 comment

  1. Me llamo la atención este escrito porque justo el mismo símil paso por mi cabeza en estos días de rabia, e incluso lo usé para tratar de explicarle a un amigo madrileño como Chavez podía volver a ganar unas elecciones en Venezuela sin amañarlas.

    Y en estos días he sentido esa misma tristeza, esa desilusión que fue para muchos venezolanos el 7 de octubre, sin embargo creo que sí logro entender el porque esa parte del pueblo, al igual que las mujeres maltradas, “ama” y se entrega a su maltratador despues de cada paliza, despues de cada humillación, son personas a las que se les ha minado la moral, son personas con problemas serios de autoestima, que han sido sometidas sistemáticamente a abusos, pero no nos engañemos , en el caso de Venezuela estos abusos no comenzaron hace 14 años, estos abusos se han venido dando durante los últimos 50 y pico de años, convirtiendo a esta parte de la población en una victima cada vez más vulnerable a los engaños de un tipo con labia que se le acerca y le dice un piropo bonito y le sube un poco la moral para volverla a engañar y maltratar, si además de la dependencia emocional le sumas muchas veces la dependencia economica pues tienes un circulo vicioso dificil de romper.

    He visto como a mucha gente valiosa en Venezuela se les cerraban las puertas, como iban poco a poco siendo empujados a la marginalidad, como en cada campaña electoral los partidos políticos de entonces iban repartiendo dádivas y asegurandose de tener esas masas inertes de votantes bajo control, esas mismas masas que hoy Chavez usa a placer para disfrazarse de democrata. Para mi aquí hay una lista larga de culpables, y Chavez es simplemente uno mas en esa lista.

    Por su puesto que el presidente actual me preocupa, me preocupa porque creo que es un enfermo de poder ,sin escrúpulos. Sin embargo hay algo que me preocupa aun más y es que después de pasar por dictaduras, gobiernos democráticos de izquierda, de derecha, de centro, de arriba , de abajo, despues de Chavez… no hemos sido capaces y no seamos capaces de encontrar la fórmula de romper con el maldito circulo vicioso en el que ha caido este bendito país, el mismo círculo vicioso de la mujer maltratada, y si no lo rompemos , despues de Chavez, caeremos en las manos del próximo maltratador de turno, creo que nuestro mayor problema ahora mismo no es Chavez , es encontrar la fórmula de romper ese circulo y comenzar a valorarnos como pueblo.

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