De hacer patria

 

Últimamente se ha convertido en una expresión de moda: “Estamos haciendo patria”; mucho se oye decir, o se lee, o se afirma la expresión. Pero ¿qué demonios es hacer patria, o mejor dicho ¿qué se supone que es la patria? o ¿a qué abstracción de patria se refieren aquellos que se llenan la bocota diciéndolo?

 Porque resulta que en todos lados se anda haciendo, una patria que se deshace que no es patria. Se hace patria según libre interpretación de lo que puede significar realmente el término. Las últimas expresiones de patriotismo o “patrialidad”, según se quiera ver, pueden poner a cualquiera, que medianamente razone, al borde de una úlcera.

Empecemos desde el principio. La Real Academia define patria como “Tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos. Lugar o país en que se ha nacido”. Si partimos de esta definición académica y visto lo visto, la manera en que algunos pocos dicen estarla haciendo es por decir menos, extraña o digamos “especial”.

Si miramos la patria desde el punto de vista poético, ya tiene que ver con la subjetividad de quien hace la poesía de la patria ya que habla de sus sentimientos hacia su pueblo, hacia su patria, sus nostalgias o su amor por el lugar donde nació y creció, o porque no, que lo adoptó; hacia su propio suelo, a los sentimientos que despierta el estar lejos de la tierra donde se formó. Aquí tampoco hay relación con el “hacer patria” que se pregona.

 El punto es que patria como sentimiento de ser de algún lado y querer el lugar donde se ha nacido es una cosa, y patria como instrumento de algunos pocos para hacer lo que les da la gana y decir que están “haciendo patria”, es otra.

Con un ejemplo: una persona quiere, ama a otra, quiere lo mejor para esa otra. Un padre quiere lo mejor para sus hijos, que no les falte nada que tengan la mejor educación; protección y cuidados, que sepan defenderse solos, que crezcan. En el caso de la pareja se estaría haciendo relación, hogar, pareja, pues; mientras que en le caso del padre, se estaría haciendo hogar, familia.

 Lo que intento decir es que los que aducen “hacer patria”, se contradicen con los hechos porque esos hechos no traducen ni amor, ni protección, ni pertenencia, ni hermandad; no construyen, no hacen crecer. No pueden interpretarse como amor hacia el lugar de donde son originarios, ni hacia los compatriotas. Porque si, compatriota es aquel que nació en la misma patria de uno, no el borrego que te sigue.

 Entonces, no entiendo ni me voy a esforzar por entender esa manera de “hacer patria” que se ha puesto de moda, porque hacer patria no tiene que ver con eso, hacer patria es construir, es amalgamar, generar conocimientos, incentivar el desarrollo, educar, amar la tierra y a los compatriotas, generar desarrollo, avanzar, mejorar la calidad de vida de los compatriotas, respetar, cuidar la calidad de la educación de niños y jóvenes; respetar, mantener y mejorar las instituciones, generar leyes en pro del bien común, en fin que “hacer patria” tiene que ver con toda una ética que en este momento no existe.

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