Reencontrarte, Caracas

Te remueves bajo de mi piel y en mis pensamientos. Últimamente te leo por voluntad propia y te escucho porque son otros los que me traen a colación su encuentro (¿desencuentro?) contigo después de tanto tiempo sin verte. Me da miedo, me revuelve; me espesa, el saber que la foto de mi memoria se diluye como las antiguas polaroid, o como las de papel; o que estás siendo víctima de un retocador muy malo con el photoshop; de un cirujano plástico inexperto e inescrupuloso.

Me dueles. Nunca creí en el patriotismo ese de malos poetas. Me dueles con el dolor ese que te deja un frío en el estómago. Quiero volver a verte pero no se ni cuando, ni si reuniré el valor porque temo no reconocerte ni reconocerme como parte de ti, y desear quedarme en este limbo que es no ser ni sentirse de ninguna parte.

No sé en qué momento te detuviste en el tiempo e iniciaste la marcha atrás, no sé en qué momento decidiste dejar de ser orgullosa, altiva y progresista, para volverte pobre, ruin y miserable con una miseria que te arropa y no deja ver tus ojos; con una miseria que parte de tu interior y se expande; con la miseria de quien siente que ya no tiene nada que perder.

Pero es que yo quiero seguir sintiendo que soy parte de ti, porque me recorrí tus calles, porque en ti reposan muchos de mis recuerdos. Cómo es que te has dejado transformar en lo que te han transformado; cómo es que dejaste que volcásemos en ti lo peor de nosotros, que nos descubriéramos como lo que siempre deploramos pero en realidad somos: indolentes e inconscientes y por ello te estemos perdiendo.

No sé en qué momento te detuviste en el tiempo e iniciaste la marcha atrás, no sé en qué momento decidiste dejar de ser orgullosa, altiva y progresista, para volverte pobre, ruin y miserable con una miseria que te arropa y no deja ver tus ojos; con una miseria que parte de tu interior y se expande; con la miseria de quien siente que ya no tiene nada que perder.

Y yo sigo pensando en que no quiero perderte, que quiero volver a pisar tus calles sin sensación de desamparo; que quiero volverte a ver y sentir que soy de algún lado que dejes de ser una vieja foto polaroid para volver a ser palpable desde tu lado bueno y amable; que dejes de crecer indiscriminadamente y sin planificación; que crezcas más bien como las mejores: planificada, culta, alegre, segura; que ya nadie tenga miedo de conocerte, que más bien te quieran conocer, como pasó antes, como fue siempre.

Así me gustaría reencontrarte, que salgas de mis pensamientos y pueda volver a caminarte, a escuchar tus sonidos y a respirar tu aire; que ya no tenga que leerte triste y dura para escribirte amable que cuando me hablen de ti no tenga que bajar la mirada, sino levantar la barbilla y decirle a quien me pregunte que puede conocerte y que puede ser feliz en ti  Caracas.

4 comments

  1. Bello escrito, Sil…. Totalmente identificada.
    No es fácil: Caracas duele, y mucho, porque siempre se le ha amado, pese a su dureza en estos últimos años…. Y porque el azul de su cielo y la imponencia de El Ávila son inigualables.

  2. Es la esperanza que pronto pises de nuevo el suelo de tu querida Caracas, y te aseguro que ella guardará para tí un punto intacto de tus recuerdos: nuestro amado cerro Avila.
    Continúa escribiendo, necesitamos estas líneas. Bendiciones

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