Y te atreviste a irte

Y te atreviste a irte, antes que yo y antes que nadie, con tu sonrisa eterna amplia, con tu insolente manera de animar a quien fuese posible, insolente, en el mejor sentido de la palabra.

Y te atreviste a irte tan tranquila dejándonos a todos sorprendidos e incrédulos. Si, te fuiste intempestiva, impredecible como sólo tú podías serlo.

A casi un mes de tu partida me pregunto ¿por qué? Por qué te atreviste a irte sin avisar sin pedir permiso dejándonos a todos llenos de preguntas, a mí esperando tu visita.

Y te fuiste quitándonos a todos tu sonrisa, tu manera de mirar, tu manera de decirnos lo que pensabas sin herirnos ¿y ahora qué? ¿Por qué te largas quitándonos el privilegio de saber que contamos contigo?

Me niego a creer que no habrá nadie quien me pregunte quién es ese “chigüirin” cuando vieras la foto de alguien con quien estuviese saliendo o que me llamara ¡cabeza! o que me obsequiara una sonrisa, abriera una botella de vino y me dijera “tranquila bruja, todo pasará, ¡vamos a beber!”

Y te fuiste quitándonos a todos tu sonrisa, tu manera de mirar, tu manera de decirnos lo que pensabas sin herirnos ¿y ahora qué? ¿Por qué te largas quitándonos el privilegio de saber que contamos contigo?

Quién me va a llamar para decirme que quiere comer rico o quién me va a increpar por no saber cuándo volveríamos a vernos.

Te fuiste bruja y discúlpame el reclamo, pero eres de las pocas personas a quien se le podían decir las cosas en la cara y terminar riendo como locas; también nos diste una lección de familia bien avenida y hermosa y esa virtud no se me olvidará jamás, en eso fuiste ejemplo con todos tus bemoles.

En fin, te fuiste, te llamaron antes y el último que apague la luz. Te fuiste bien acompañada y allí estarás donde viven los justos, donde moran los sabios donde todavía nos regalarás con tu sonrisa eterna. Quizá habrás ya conocido a mi padre y me mirarán los dos, birra en mano, mientras te escribo esto, y él jugará con Valeria como si fuese su nieta.

Me conforta saber que no estás sola. A él, a mi viejito amado le pedí que te recibiera como una hija, a ti que le digas siempre que soy feliz y que nunca los podré enterrar en el olvido porque significaron algo especial en mi vida.

Ya nos reencontraremos en el país eterno donde la vida es más vida y donde los días de sol no acaban a donde te atreviste a irte primero.

2 comments

  1. Amiga, qué hermosa despedida a alguien querido y qué esperanzador creer que nos encontraremos algun día en una vida que sea más vida y donde siempre sean días de mucho sol. Se me ‘agüó el guarapo’ cuando lo leí porque me recordó la pérdida de mi hermano. Yo también le escribí una carta intentando espantar los fantasmas de culpa que aveces me asaltan. Un día te la reenvío. Esa carta también va para el concurso de cartas de amor. Te la envío a tu correo.
    Sigue escribiendo, tienes materia y material también.
    Éxitos

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