Hasta en el llano

McDonald’s se sigue erigiendo como una de las primeras opciones del venezolano a la hora de comer rápido. Tras ser blanco de incesantes ataques en el mundo,  se alista para cambiar de traje

Cuando el venezolano necesita comer sin perder tiempo, cuando no tiene donde llevar a los niños o cuando no tiene ganas de cocinar, una de las opciones a las que recurre con mayor frecuencia es McDonald’s, la red de comida rápida con más locales en todo el mundo y en casi todo el territorio venezolano.

Con 21 años en el país, su cadena tiene hoy 132 restaurantes y 39 centros de postres. Tanto ha crecido la franquicia, que hasta en el llano venezolano, emporio de la carne en vara, hay dos McDonald’s (uno pertenece a la corporación y otro a un franquiciado), lo cual refleja que, a pesar de los boicots internacionales, el gigante de la comida rápida se mantiene firme.

Según Datanálisis, para marzo de 2006, McDonald’s registró 70 por ciento de participación en el mercado local de cadenas de restaurantes de servicio rápido (75 por ciento en el segmento niños), sus índices de recordación son de 66 por ciento y la frecuencia promedio de visitas por persona es de 3 veces por mes.

En 2005 la cadena aumentó sus ventas 19 por ciento con relación al período anterior y en lo que va de 2006 ha crecido más de 20 por ciento. Con esas cifras en la mano, abrió dos restaurantes más: uno en Orinokia Mall en Puerto Ordaz y otro en el centro comercial El Tolón de Caracas.

Pero hay más, según el estudio de Quantum Research que mide tendencias de consumo en ocho regiones de Venezuela, McDonald’s figura de primera en la lista de locales de comida rápida visitados, con 58 por ciento (media que se eleva a 62 por ciento en occidente y a 67 por ciento en la zona central). Muy atrás, en segundo lugar y con apenas 9 por ciento, se posiciona Arturos, mientras Wendys logra 5,7 por ciento de preferencia.

Cirugía total

Como parte una estrategia corporativa global y a partir de la premisa «McDonald’s siempre joven», la cadena prepara cambios en la imagen de sus restaurantes que impactará su estructura física, cuya intención principal es contrarrestar las cada vez más seguidas campañas antiobesidad que dejan mal parada a la empresa. Así, luego de 50 años, los locales de la cadena comienzan a mostrar otra cara a sus más de 47 millones de comensales a escala internacional. La inversión por cada establecimiento remozado está calculada en al menos un millón de dólares.

De 30 de mil sucursales diseminadas por el globo, ya en 5 mil se notan las transformaciones, en las que siguen dominando los tonos amarillos en la decoración, el rojo del logo –aunque más terracota– mientras se incluyen diferentes tonalidades de verde que atenúan la frialdad del ambiente.

Ya el plástico no es el elemento predominante. En su lugar, se combina la madera y el ladrillo. La decoración de las paredes se complementa con cuadros y fotografías de artistas contemporáneos. Además, los restaurantes tendrán tres ambientes: uno para ejecutivos; el salón wi fi, con conexión inalámbrica a la red, y uno familiar, con espacios amplios adaptados a grandes grupos.

En Venezuela la remodelación de los restaurantes tardará cinco años y se calcula que costará unos 4 millones de dólares en su primera fase, que arrancó a mediados del primer trimestre de 2006, e incluye ocho restaurantes ubicados en Caracas, Valencia, Maracay y Porlamar. Las transformaciones (aunque tímidas) se han venido notando en algunos de los restaurantes de la Gran Caracas, como en McDonald’s La Castellana, San Antonio y el de la avenida Universidad.

SJ

DE LEYENDA

Fueron los inmigrantes alemanes de finales de siglo XIX quienes introdujeron en los Estados Unidos un plato llamado «filete americano al estilo Hamburgo», que más tarde se daría a conocer con el nombre de hamburguesa. Desde la primera cadena White Castle, fundada en Kansas en 1921, hasta los actuales Burger King o McDonald’s, la hamburguesa ha ido convirtiéndose en parte de la dieta mundial. Las cifras no dejan dudas: cada americano come una media de tres por semana, y sólo la cadena McDonald’s vende 12 hamburguesas por persona en el mundo, para lograr ingresos que superan los 3,3 billones de dólares.

Pero la historia de las hamburguesas, según muchos expertos, parece tener los días contados. Los nuevos hábitos de comida saludable, los crecientes boicots contra la corporación y las películas que desacreditan su imagen ya comienzan a afectar a las cadenas, entre ellas a McDonald’s, que en los últimos años registró pérdidas, tras casi 4 décadas continuas de ganancias.

HAMBURGUESA VS. CAFÉ

Los cambios que se han producido en los McDonald’s en todo el mundo han levantado una serie de comentarios sobre la similitud del nuevo concepto de la transnacional de comida rápida con los locales de la famosa cadena Starbucks, que ofrece a sus clientes espacios para relajarse y tomar café en cómodos sofás tipo lounge.

Sus establecimientos están dirigidos a adultos jóvenes con deseos de socializar, el mismo target al que apunta McDonald’s Internacional con su remozamiento.

Para muchos expertos de mercadeo, los vendedores de hamburguesas quieren parecerse a los de café para aumentar sus deprimidas ventas e incrementar su posición en la bolsa de valores, luego de que el documental Super sizeme impactara negativamente en el negocio, y asimismo para contrarrestar la amenaza que representa una nueva película, Fast Food Nation (Nación de la comida rápida), próxima a estrenarse en Estados Unidos, que también critica a la transnacional.

El filme, basado en el libro de Eric Schlosser, se suma a las múltiples campañas de descrédito que persiguen al gigante de comida rápida y que poco a poco están haciendo mella en su imagen y en sus ingresos.

Publicado en: Revista Producto Edición XXIII Aniversario Nº 272 julio 2006 tomo IV

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